UNA LECCIÓN DE VIDA… Otro recuerdo de Guadalajara


Desde que decidí mi más reciente viaje he pensado mucho en esa anécdota. Era la primera vez que visitaba Guadalajara en 2005.

Andrea, Rummenige y yo habíamos tenido una día cansado visitando el zoológico. Abordamos un autobús y solo quedaba un asiento que Andrea ocupó. Junto a ella un niño nos miraba azorado. Jamás supimos su nombre. Digamos que se llama Juan, contaba con algo así como 10 años y tiene sindrome de Down. Iba vestido con una pijama de felpa con estampado de Superman y parecía que le gustaba mucho.

Juan miró a Andrea y susurró algo al oído de la madre que le acompañaba en el autobús y tras escucharlo, amablemente le permitió externar su comentario: “tas muy bonita”. Palabras que nos hicieron sonreir a todos y a Andrea ruborizarse.

Luego me miró a mi, un tipo corpulento (por decir lo menos), tomado de los barandales bostezar a boca abierta, inclinó la cabeza y mirandome con compasión y haciendo un pequeño hueco en el asiento del autobús me dijo “¿Estas cansa’o?… ¡Sientate!” dando unos ligeros golpes en el huequito que había hecho en el asiento.

Aun lo recuerdo bajando del camión una cuadra antes de nosotros, ondear la mano diciendo adios y mandandole besos a Andrea.

Aún me da energía cada vez que lo recuerdo.

Aún me provoca un nudo en la garganta por la emoción.

Pero mejor me voy. Me estoy poniendo sentimental y tengo una reputación que mantener.

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Setlist para viajar en avion… Humor Negro

Si usted está nervioso por su próximo viaje en avión tome su programa peer to peer favorito y descargue las siguientes canciones armelas en una lista de reproducción y comience a sudar.

No se vale rajarse: ¡¡Subase al avión como los valientes!!

Track 1: Les Luthiers “Fly Arways”

Track 2: Calle 13 “El Avión Se Cae”

Track 3: Breaking Benjamin “Break my Fall”

Track 4: Enrique Bunbury “Ciudad de Bajas Pasiones”

Track 5: Alanis Morrisette “Ironic”

Ahora si… Buen viaje…

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GUADALAJARA ESCENA 1

Escena 1
Lounge del Hostal Rojo, rodeado de hombres de todas las edades viendo el futbol
Suena teléfono celular
@hgarcianeri levanta el celualr y contesta apartandose de sus compañeros

@hgarcianeri: ¿Bueno?
@CuteMAdeleine(Al Telefono): Ya estoy afuera
@hgarcianeri: Voy para alla

Sale a puerta de Hostal Rojo, está lloviendo

@CuteMadeleine: ¡Hola!
@hgarcianeri: Wow!
@CuteMadeleine: ¿Eres perro?
@hgarcianeri: ¿¿EH??
@CuteMadeleine: ¿Por qué ladras entonces?

http://sadtrombone.com/

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Co-Co-Co-Combo breaker!!!! (O COMO DIRÍA BULLWINKLE: INFLUENZA DE MIERDA)

Aquellos que laboramos intensamente sabemos lo que es la tensión. Un respiro, un fin de semana en algun lugar lejano (donde no te hagan regresar por una emergencia) es menester de vez en cuando.

Pues me decidí y Guadalajara me pareció un lugar suficiente para pasar un buen fin de semana. El objetivo divertirme y relajarme con mis hobbies: tomar fotos, escribir algun cuento, mirar muchachas bonitas (que por cierto abundan en guanatos) y de paso conocer a gente chida que gracias al Twitter he conocido como @CuteMadeleine @Littletiramisu o el buen @Perrohunter que parecen buenas personas. Y de verdad me dan ganas de conocerlos. Creo que será divertido. Una noche en el Hard Rock, un día en el zoo (Espectacular por cierto), arte en el Hospicio (Centro Cultural) Cabañas, el plan era perfecto.

Días antes, cuando decidí mi viaje, la alerta de la influenza estaba en boga y las cosas parecían no tener remedio y asi, lancé una advertencia: Antes del 16 de Mayo la alerta debía terminar para poder disfrutar a tope la experiencia; decidí esperar un poco para comprar mi boleto y no desperdiciar la lana a lo güey.

Al final la alerta había terminado y todo regresaba a la normalidad. El miercoles 6 de mayo fue el día en que reservé. Mi vuelo redondo sale del Aeropuerto Internacional de Toluca justo a las 7:20 am del 16 de Mayo. Todo parecía bien, sin embargo una amiga pidió de favor esperara un poco para ver si nuestras agendas empataban para compartir carretera y viaje por lo cual yo decidí esperar al límite para pagar mi boleto. No sucedió así y justo a las 14:00 horas del viernes 8 use mi tarjeta para pagar. Todo bien hasta ahi… pero el destino me preparaba una sorpresa: Emilio González Márquez, Gobernador de Jalisco, justo a esa hora declaraba que la alerta sanitaria en ese estado se elevaría y TODO LUGAR DE ESPARCIMIENTO HASTA EL 18 DE MAYO (HDP) debería permanecer cerrado. Claro: como es del PAN tenía que ponerse ojo-de-pancha.

Se debe recordar que para las aerolíneas: Boleto pagado por promoción (me salio retebarato) no es reagendable… Co-Co-Co-Combo breaker!!!!

Esperemos que Emilito se aliviane y el fin de semana haya algo abierto. Por mi salud Mental.

En definitiva esto de la Influenza me tiene enfermo ACHÚ!!

En el Próximo capítulo: Nuestro héroe (osea yo) narra su llegada a lo que espera no sea un pueblo fantasma.

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TIEMPO (Cuento)

Aquella mañana Ricardo despertó sabiendo que algo iba a cambiar. El corazón agitado, la respiración cortada; cuando posó los pies en la alfombra de su cuarto notó el extraño peso de los años acumulados,  de las memorias, de la vida. Miró en el espejo y se encontró a sí mismo –casi irreconocible- mirándole incómodo, con los ojos ligeramente rojos y ese sabor en la boca que recuerda a los centavos que se le deben al destino. Tras el obligado baño matinal, lavado de boca incluido, se puso sus jeans y su guayabera favorita.

“Seguro –pensó- un café me ayudará a aclarar las cosas en la cabeza” Al salir, encontró que el aire fresco de las 9 de la  mañana en Veracruz le sacó una sonrisa y puso play en una sesión aleatoria del iPod. Cantó la letra de Times are a Changing, con la cabeza baja, casi en un susurro mientras miraba el tránsito normal de cualquier… ¿Qué día era? Hace mucho que todos los días eran casi iguales para él.

En realidad Ricardo ya no medía el tiempo como la gente suele hacerlo; medía el tiempo en canciones, de casa a la gasolinera “In a Gadda Da Vida”, versión completa con 17 minutos justos en los últimos 3 acordes para apagar el auto y entregar la llave al dependiente que llenaría el tanque cada 4 días religiosamente. Los jueves eran noches de dominó con los ancianos del clan, los miércoles de cine que cuando dejó de ser “dos por uno” empezó a ir solo, pues era más barato. Los fines de semana eran para encerrarse en “El Anzuelo” para ver dos o hasta tres partidos de futbol con sus compañeros de oficina, cerveza en mano y ostiones en la mesa.Muy de vez en cuando recibía una visita foránea o se daba el tiempo de ir  a ver a su familia un domingo en el  templo que visitaba y conocía; pero que nunca sintió suyo.

Caminar hasta el café de en la calle Martí, detenerse a medio camino y comprar el periódico le tomaba exactamente la secuencia de “Bulldog” de Los Beatles; “Boys Don´t Cry” de The Cure y una versión extraña de “Take On Me” de Vision Divine, original del grupo A-Ha. Pero ese día en particular sabía que las cosas iban a cambiar. Pensó en su niñez cuando escuchó “Ixtepec” de Café Tacuba; pasó de largo cantando “Longui No. 13” con Adriá Puntí y tuvo que regresar por el periódico una cuadra después ya cantando “Born Under a Bad Sign” de The Cream. El mundo estaba loco y se lo quería decir a través de la música.

Eran ya 14 años atrás cuando Ricardo recordaba haberse sentido así. Una tarde de sábado, mientras esperaba a sus amigos para una “cascarita” Ricardo pateaba su balón contra la pared del local abandonado simulando una portería cuando tuvo que detenerse porque un camión de mudanzas llegaba; la vieja casa abandonada, que todos los niños de la cuadra pensaban embrujada, pues ninguno en sus máximo 15 años de vida la había visto habitada, iba a ocuparse ¿Qué clase de fenómenos podrían ser aquellos que se atrevieran a habitarla? Decidió poner  a salvo sus pensamientos con el balón en sus pies y lo logró hasta que por un mal cálculo la pelota golpeó un borde de ventana y salió disparado hacia arriba sobrepasándolo y cayendo justo a los pies de un niño desconocido, casi de su edad.

“¡Bolita!” –gritó hasta e otro lado de la calle y el niño con un golpe casi perfecto le lanzó el balón al pecho para que él lo bajara a los pies con un solo movimiento. Ricardo regresó el esférico con otro golpe suave pero decidido como para probar si solo había sido suerte. Claramente el desconocido demostró no ser ningún suertudo y no faltó tiempo para que se enfrascaran en un dialogo de dominadas silencioso que absorbía sus pensamientos mientras se analizaban futbolísticamante.

Sin conciencia del tiempo, se encontraban sudando tanto por el ejercicio como por la temperatura que Agosto le imprimía al ambiente. La intensidad de los disparos había subido en su amistoso afán de medirse sin contemplaciones y estaban llegando al  máximo de sus capacidades hasta que oyó su voz, justo a sus espaldas, cuando el balón viajaba a medio camino entre él y su nuevo compañero de patadas. Ella gritó “¡Jorge!” el logró voltear para ver quién le había revelado el nombre de su rival y se apagó la luz.

Despertó. Pero antes de abrir los ojos trató de recordar, sin moverse, lo que había pasado y solo pudo pensar en esos ojos grandes, casi negros, en esa piel del color de la arena y en la voz que había escuchado y ahora preguntaba “¿Se murió mama?”.

Ricardo abrió los ojos como para no desilusionar a la niña y ver por qué de repente el suelo de la calle se encontraba muy suave bajo su espalda. Se encontró, como esa loca mañana, algo sorprendido de estar dentro de su cuerpo en un sofá y una sala que le era ajena. “Así que esta es la casa embrujada por dentro” pensó hacia sí mismo y miró el techo. Escuchó una nueva voz femenina diciendo “Cecilia, ve por un vaso de agua” y enfocó a Jorge a su izquierda que le regaló una sonrisa que parecía de alivio. Sabía que las cosas iban a cambiar. Cuando puso los pies en el piso, tuvo una extraña sensación de no encajar dentro de su cuerpo y se miraba los dedos de los pies como si quisiera encontrar los pliegues improvisados y los huesos que no pertenecen ahí. Levantó la vista y ella estaba ahí mirándolo a los ojos     Desde ese día Jorge se convertiría en su mejor amigo y Cecilia en una secreta ilusión que nunca confesó. Así pasaron los años y entre ellos el tiempo no importaba.

De regreso al presente Ricardo se sorprendió pensando en eso, perdido hacia adentro de si mismo mientras la mesera le preguntaba si iba a querer el café de siempre y en sus audífonos sonaba una canción de Fito Paez. Justicia poética o fatal coincidencia le pareció ver una negra cabellera muy familiar y una risita que seguro había oído en algún otro lado.

HGN

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